ANIMALES (updated Wednesday, Nov 19, 2008 6:46:01 AM EDT)
MONO MEDIDOR
Un hombre entra a un bar con su mascota, un mono. El ordenó un trago y mientras lo bebía, el mono empezó a saltar por todo el lugar. El mono agarró una de las aceitunas de la barra y se las comió. Luego, agarró un poco de rodajas de limón y se las comió. Más tarde, el monito se lanzó encima de la mesa de billar y agarró una de las bolas. Para asombro de todos en el local, el mono se metió la bola en la boca y de alguna manera se la tragó por completo.
El bartender vió y gritó al hombre:
- “¿Viste lo que tu mono acaba de hacer?”
- “No, ¿que hizo?”
- “¡Se acaba de comer una bola de billar, entera!”
- “Ah, sí. No me sorprende”, respondió el hombre, “él se come todo lo que vea. Disculpe”.
El hombre termina su trago y por las cosas que el mono comió, y se va.
Dos semanas más tarde, entra el hombre al mismo bar y con el mismo animal. Ordenó un trago y de inmediato el monito comenzó a correr por todo el local.
Mientras el amo terminaba su bebida, el monito encontró una cereza en la barra. La agarró, se la metió por el culo, lo jaló y luego se lo comió. Al rato, el trepador se encontró un maní; hizo lo mismo; se lo metió al culo, lo jaló y se lo comió.
El bartender estaba más que furioso.
- “¿Señor, usted vió lo que su mono hizo ahora?”
- “No, ¿qué?”, dijo el hombre.
- “¡Oígame! Se metió una cereza y un maní por el culo y luego los jaló y se los metió a la boca”, resonó el bartender.
- “Ahh, eso no me sorprende”, le contestó el amo. “Él sigue comiendo todo lo que ve a su paso. Pero desde que tuvo ke kagar la bola de billar aquella vez, se la pasa midiendo todo antes de comer.”
LAS DOS HORMIGAS
Érase una vez un par de hormiguitas que vivían en los pantis de una mujer.
Un buen día, como buenos exploradores, decidieron irse a las cuevas. Ambos decidieron encontrarse en el mismo lugar y dentro de una hora.
Así fue que una de las hormigas se metió a una cuevita, y la otra hacia una diferente. Después de una hora, las dos hormiguitas regresaron al lugar de inicio.
Una de ellas estaba cubierta en una cosa chocolate, olorosa y pegajosa. “¡Fuuchiiilaaa! ¿Qué te pasó? ¿Cómo era la cueva donde te metiste, mano?”
"Era acogedor al principio, pero no demoró en sentirse un mal olor mientras que las paredes se hacían más pegajosas y oscuras", comentó la hormiga. " Pero en fin, ¿y cómo te fue en tu cueva?".
"Bueno", respondió la otra, "al principio era agradable, todo rosado, acolchonado y cálido, pero después un pendejo todo calvo comenzó a cabezearme el culo y para rematar el muy desgraciado me escupió".
PONIENDO LA ALFOMBRA
Cuando terminó de montar la alfombra en la sala de una clienta, el instalador salió a fumarse un cigarrillo, pero de inmediato se dió cuenta de que ya no estaban en sus bolsillos.
Cuando regresó a la sala, notó un pequeño bulto en el medio la sala, debajo de la alfombra. “No tiene sentido levantar toda la alfombra del suelo por un paquete de cigarrillos”, el hombre se dijo a sí mismo. Así que prosiguió a tomar su martillo y a golpear el bultito para nivelar la alfombra.
Ya cuando terminaba y limpiaba, la dueña de la casa entró. “Tome”, dijo ella, agarrando en sus manos la cajeta de cigarrillos. “Lo encontré tirado en el vestíbulo”.
“Y ahora...”, se dijo así misma, “ si tan sólo pudiera encontrar a mi lindo canario”.
SORPRESA DE POLLO
Una pareja va a comer a un restaurante chino y ordena la “Sorpresa de Pollo”. El mesero les trae el pedido, servido en una paila de metal.
Justamente cuando la esposa se iba a servir, la tapa de la paila se alza levemente dejándola ver por un momento dos ojitos mirando alrededor antes de que la tapa se cerrara de nuevo.
“¡Santísimo! ¿Viste eso?”!, le pregunta a su esposo. Pero como él no vió, ella le pide que mire adentro de la paila. Cuando el marido se acerca, la tapa de la paila se levanta levemente otra vez, dejándolo ver dos ojitos que están mirando para todos lados antes de que la tapa se cerrara.
Algo perturbado, el hombre llamó de inmediato al mesero, le explicó lo que sucedía y exigió una explicación.
-“Por favor, señor”, dice el mesero, “¿qué fue lo que ustedes ordenaron?”
“Sorpresa de Pollo”, respondió el marido.
-“Oh... lo siento mucho”, dijo el mesero, “de inmediato le traigo Pato Peking”.
PERIQUITAS PROSTITUTAS
Llega una señora a confesarse y le dice al cura: “¡Padre, tengo un problema!
- Dime. ¿Cuál es tu problema, hija? – Fíjese, Padre, que tengo dos periquitas, muy bonitas, pero lo único que saben decir es: "Hola somos prostitutas... ¿no quieres divertirte un rato?"
Le contesta el padre: -Eso esta muy mal hija, pero le propongo algo, yo tengo un par de periquitos a los que he enseado a leer la Biblia y a rezar, traigame sus periquitas, las ponemos en la misma jaula con mis periquitos y ellos les ensearan a rezar y leer la Biblia y se les quitar lo mal hablado.
La señora encantada por la idea le lleva las periquitas al diasiguiente. Al llegar con las periquitas ve que los periquitos del padre estanen su jaulita concentrados rezando el rosario. Meten a las periquitas a lajaula y fieles la costumbre dicen:
Hola somos prostitutas, Quieres divertirte un rato? Y contesta uno de los periquitos del padre: -Hermano, guarda los rosarios, que nuestras oraciones han sidoescuchadas, !!LLEGARON LAS PUTAS!!!
IMBECIL
Un hombre trata de vender un perico...y luego un viejito se acerca y le pregunta qué cosas hace el perico. El hombre responde:
bueno este es un perico muy especial, porque si jalas su patita derecha te habla en inglés, pero si le jalas la patita izquierda te habla español.
De tal manera que el viejito le hace otra pregunta: ¿y qué pasa si le jalo las dos patitas a la misma vez? A lo que el perico contesta: "me caería imbécil".
El OSO Y EL CONEJO
Había una vez un oso y un conejo que se odiaban a muerte. Un día, ambos encontraron a un genio dentro de una lámpara mágica quien les aseguró concederles tres deseos a cada uno.
El oso fue el primero y dijo, “deseo ser el único oso masculino en el bosque”. Y así se lo concedió el genio. El conejo pidió, “quiero un casco de motocicleta”. Y así lo consiguió.
Siguió el oso, “deseo ser el único oso masculino en los Estados Unidos y que todas las demas sean hembras”. Su deseo le fue otorgado. El conejo se conformó con “deseo una motocicleta a juego con el casco”. Y así se le dió.
El oso, en su tercer deseo, pidió: “deseo que yo hubiese sido el único oso varón en el mundo, y que el resto fuese hembras”. El genio así lo cumplió.
Era el turno del conejo, se paró y dijo “quiero que ese oso sea gay”.
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